Lo que la intuición nos decía de que el plato pequeño es el que menos se gasta es justo al revés:
Tiene sentido, lo cierto es que la cadena en una cuesta arriba recibe muchísima tensión, para visualizarlo lo mejor es pensar en la fuerza que habría que hacer en los pedales para subir una cuesta empinada con un plato grande. Una vez tenemos esta imagen en la cabeza pensad en que al meter el plato pequeño, la cadena lleva exactamente la misma tensión que hemos visualizado antes, con el plato grande.
Aún por encima, el plato pequeño tiene menos dientes, con lo que reparte el esfuerzo entre menos, y estos se gastan más rápido.
Conclusión, tenemos el plato pequeño hecho polvo.